A estas alturas ya han pasado 25 años o más y no recuerdo bien la ruta pero google maps me dice que son 7 km de ida y vuelta. Me parece razonable pero si alguno de mis dos lectores sabe cual es la distancia exacta no duden en hacermelo saber. En aquel entonces nos llevaba poco menos de una hora en cubrir la distancia. Años depués, en la liga mayor, era normal subir al jardín antes de equiparnos y empezar el entrenamiento del día. A esas alturas los más rápidos hacían el recorrido en unos 25 minutos. Aclaro que yo nunca estuve en ese grupo.
Había, y persisten hasta nuestros dias gracias a la tradición universitaria, otras rutas como el Camino Verde - un circuito alrededor de los frontones de CU y que empieza detras del Instituto de Ingeniería y acaba allá por el Estadio de Prácticas. La peculiaridad es que esta cubierto en su totalidad de piedras espaciadas de modo que se vuelve una pesadilla para los tobillos.
A lo que voy es que desde que era niño para mí correr solo era el medio a través del cual podía adquirir la condición física que me hacía falta para practicar mi deporte preferido. Por decirlo así, era una obligación tan importante y necesaria como ir al gimnasio o comer bien pero no por ello agradable. Correr por el placer de ser nunca entró en mi cabeza y hasta cierto punto me parecía una pérdida de tiempo.
